23 de Febrero: Voces inocentes
Esta película mexicana transcurre durante la guerra civil salvadoreña en 1980 se basa en la infancia del escritor salvadoreño Óscar Torres. La película aborda el uso de los niños por parte del Ejército y también muestra la injusticia en contra de personas inocentes que se ven obligadas a combatir en la guerra. La historia es desgraciadamente de actualidad, de todos es conocida la utilización de niños en las guerras de varios países africanos, pero también en otros conflictos existen niños soldados de los que se habla y sabe muy poco.
En los últimos diez años, dos millones de niños y niñas han muerto como consecuencia directa de conflictos armados. Y aún mayor -al menos seis millones- es la cifra de niños y niñas que han quedado incapacitados de por vida o que han sufrido daños graves. Más de un millón han quedado huérfanos o han sido separados de sus familias. Cada año, las minas terrestres matan o mutilan a entre 8.000 y 10.000 menores de edad.
Se estima que 20 millones de niños y niñas han tenido que abandonar sus hogares por causa de conflictos armados y violaciones de los derechos humanos, y viven como refugiados en países vecinos o han sido desplazados internamente dentro de las fronteras de su propio país.
"Voces inocentes" , comienza en silencio. Cae una lluvia a cántaros sobre calles de lodo. Vemos, en close-up, las botas de soldados pisando los charcos. Salpica el agua por todas partes. Vemos zapatos más pequeños entre las botas más grandes. Siluetas se mueven en cámara lenta hacia la cámara. A medida que se acercan, se vuelven más claras; son soldados armados.
Entre los soldados caminan cuatro figuritas: niños de no más de doce años. Llevan los brazos levantados y las manos cruzadas sobre las nucas. Los soldados los empujan. La lluvia cae sobre sus caritas sucias, que permanecen inmóviles, como paralizadas por una resignación inexplicable. Continúan marchando en cámara lenta. De repente escuchamos la voz de uno de los niños : "Tengo sed...Me duelen los pies...tengo piedras en los zapatos...estoy seguro que nos van a matar...¿Por qué nos quieren matar si no hemos hecho nada?" Y por fin nos percatamos del horrible destino que espera a los chicos. El suspenso es insoportable.
La pantalla se desvanece y comienza retrospectivamente la historia de Chava un niño de once años que atrapado por las circunstancias tiene que convertirse en "el hombre de la casa", después de que su padre los abandonara en plena Guerra Civil. Durante la década de los años ochenta en El Salvador, las fuerzas armadas del gobierno reclutaban niños de doce años sacándolos de sus escuelas. Si Chava tiene suerte, aún le queda un año de inocencia, un año antes de que él también sea enrolado y luche la batalla del gobierno contra los rebeldes del ejército FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional). La vida de Chava se convierte en un juego de supervivencia, no sólo de las balas de la guerra, sino Al verse interrumpida la etapa de la niñez se da la adolescencia temprana caracterizada por cambios hormonales tal y como se ve en lapelícula cuando Chava experimenta el primer amor por una compañera de clase.
Además de que se ve obligado a entender todo lo que sucede a su alrededor, la guerra, la muerte, el sufrimiento y también el mundo adulto como cuando los soldados toman a las chicas y se las llevan.
Un entorno violento, es una tierra de espacio fértil para consecuencias a corto y largo plazo de traumas psicológicos. Ganó el premio Stanley Kramer como película de conciencia social. También fue garlardonada como Mejor Película por el Festival de Cine de Seattle en el 2005.
En un escena escalofriante, los soldados invaden una escuela, obligan a los estudiantes a pararse en fila en el gimnasio en postura de atención, y obligan al director a leer en voz alta, a punta de pistola, una lista de los nombres de los muchachos que van a ser reclutados. A medida que los nombres son leídos, la mezcla de angustia, odio y desespero en las caras de los muchachos—y del resto de sus amigos y maestros—es difícil de mirar.
Una escena es paradigma de las consecuencias de la conscripción forzada. Varios meses después del ejército secuestrar a los compañeros de Chava en la escuela, él y los amigos que quedan se van a jugar al río. Uno de los amigos que fue reclutado, ahora con los trece cumplidos, aparece uniformado. Orgullosamente porta un fusil automático. Apenas meses antes, mientras estaba parado en línea en la escuela, se había orinado los pantalones del miedo cuando el director leyó su nombre; ahora trata de actuar el súper macho arrogante. Pero, extrañamente, todavía se le ve la inocencia: un joven jugando a ser hombre entrenado a matar. Deja saber que usaría su fusil contra sus viejos amigos si lo cree necesario. Por su boca salen oprobios contra los guerrilleros. Se ha convertido en un monstruo, precisamente porque todavía puede reconocérsele como ser humano, como un inocente capaz de hacer cualquier cosa. Esta transformación aterra y fascina a Chava y sus amigos.
Chava, el joven héroe de la película, observa todo y sufre muchas indigidades. Al terminar su historia, no cabe duda que bando apoya: los guerrilleros. Pero los apoya no porque comprende su causa, sino porque ha sufrido, en carne viva, la maldad y la destrucción enloquecida que los soldados del gobierno han causado, evidentemente en nombre de una dictadura que permanence indefinida y nebulosa. Chava puede haberse quitado la venda de los ojos, pero todavía no ve muy lejos. Al final de la película, todavía es un inocente. Pero por lo menos no se convierte en cínico, ni tampoco queda hastiado de la vida. Después de todo, todavía es un niño de apenas de doce años y no puede comprenderlo todo.
La película detalla, sin reservas, lo que es luchar para vivir bajo condiciones de extrema violencia, conmueve y su representación de la opresión y el terror nos destroza emocionalmente. En este sentido, la película es simplista: los soldados son malos, los guerrilleros buenosas.
El contenido de Voces Inocentes obligatoriamente la hace una película política, aunque desde el punto de vista de un niño, trata una historia acerca de una enorme tragedia humana.
La película nunca examina las raíces fundamentales de la lucha, de la opresión, o de los allanamientos de las fuerzas armadas. Nunca hace la menor referencia al papel directo o indirecto de las clases gobernantes en la guerra civil. El resultado es que tras toda la destrucción, las matanzas y las muertes, cuando la película termina, no sabemos más acerca de El Salvador de que lo que sabíamos cuando empezó.
¿Pero qué era lo que este monstruoso ejército defendía? ¿Qué intereses sociales estaban envueltos en esta cruel guerra contra el pueblo? ¿Cuál fue el papel de Estados Unidos, al cual se alude en una pequeña escena?
La dictadura salvadoreña, con el respaldo de los "consejeros" estadounidenses y los escuadrones de la muerte patrocinados por la CIA, fueron un horror espantoso para el pueblo salvadoreño, pero la película no nos da siquiera una remota idea de por qué los campesinos se han rebelado, por qué los guerrilleros son tan santos, por qué el gobierno los persigue. La película tiene por lo menos dos personajes que son guerrilleros, pero ninguno de los dos dice la menor palabra sobre su causa o la índole del gobierno que tiene el poder.



Vigía Benalmádena dijo
Desde nuestro nuevo periódico digital queremos dar difusión a estas actividades y tal y como hicimos con la anterior proyección "La Voz Dormida" donde hicimos un artículo de 10 razones para verla en la Casa de la Cultura, ahora damos otras razones para ver este jueves la película voces inocentes. Esperamos que os guste nuestra aportación
http://www.vigiabenalmadena.es/portada/ocio/cine/2848-voces-inoce...
22 Febrero 2012 | 03:27 PM