jueves 9 de febrero LA VOZ DORMIDA

La voz dormida es un proyecto que el director de Solas y Habana blues asumió como personal a partir de la novela de Dulce Chacón. Al enorme trabajo de documentación que la escritora llevó a cabo sobre la represión de las mujeres en las cárceles franquistas, Zambrano y su reparto han sumado el suyo.
Para el director de “Solas” es un tema este que no pasa de moda: «Yo creo que nuestra Guerra Civil y sus brutales consecuencias es algo que no pierde actualidad. Son hechos que a algunos nos parecen aún cercanos y sobre los que hay que seguir investigando. Sacar a la luz la brutal represión de los vencedores es hacer justicia a todos los que la padecieron».
La voz dormida es el relato del doble castigo (por su ideología y por su género) que padecieron muchas mujeres en la primera posguerra
“Sólo nos queda el recuerdo y el dolor" (diálogo de La voz dormida)
"La película quiere decir que la guerra nunca debió de haber ocurrido", explica Zambrano. "El arte quiere demostrar que podemos ser mejores de lo que somos. Muestra una parte de la historia para que no se repita y aprendamos".
"Las fosas y las cárceles están llenas de gente que no tenía ideas políticas" dice un personaje en otro momento.
"Si tú no tomas partido, la gente lo va a tomar por ti. La política y los conflictos están allí. La vida no te espera”, defiende Zambrano.
La cinta explica cómo ese proceso de concienciación se vivió dentro de la propia cárcel. “Ocurrió un fenómeno muy bonito. Era el único lugar donde se hablaba de política. Muchas aprendieron a leer y a debatir”.
La novela "La voz dormida" de Dulce Chacon está dedicada tal y como escribe la autora "A los que se vieron obligados a guardar silencio". La historia se desarrolla en la posguerra civil española
Pepita (María León), una joven cordobesa de origen rural, va a Madrid en la posguerra para estar cerca de su hermana Hortensia (Inma Cuesta) que está embarazada y en prisión.
Pepita conoce a Paulino (Marc Clotet), un valenciano de familia burguesa, que lucha junto a su cuñado Felipe (Daniel Holguín) en la sierra de Madrid. A pesar de la dificultad de su relación, se enamoran apasionadamente.
Hortensia es juzgada y condenada a muerte. La ejecución no se llevará a cabo hasta que después del parto. Pepita intenta por todos los medios y en todas las instancias que condonen la ejecución. Va todos los días a la prisión con el objetivo de que le entreguen el futuro hijo de Hortensia, suplicando que no lo den en adopción o lo internen en un orfanato.


