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Cine Club MAS MADERA

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15 Mayo 2010

20 de Mayo “ NOSOTROS ALIMENTAMOS AL MUNDO “ (We Feed the World: Essen Global)v.o.s.e.)

Vivimos en un mundo en el que cada vez nos vemos más alejados del origen de nuestros alimentos, en el que los niños creen que la leche viene del supermercado, en el que son las grandes industrias y no los ganaderos ni los agricultores tradicionales los encargados de producir a gran escala los alimentos que acaban en nuestros platos, en el intento de que nos planteemos preguntas e intentemos comprender una realidad que se nos intenta ocultar, el cine club Mas madera presenta el documental “Nosotros alimentamos al mundo” (We Feed the World: Essen Global) del director austriaco Erwin Wagenhofer, que nos muestra esa otra realidad que se esconde tras los productos que encontramos en las baldas de los supermercados.

Es una película imprescindible para comprender el mercado de la comida y sus implicaciones a escala global, el hambre en el mundo, el avance de las culturas transgénicas y la pérdida de la diversidad biológica.

Hace unos años, el director austriaco Erwin Wagenhofer se planteó la siguiente pregunta: ¿por qué vienen los tomates de Andalucía? Es cierto, la comunidad del sur de España cuenta con 3.000 horas anuales de sol, pero ciertamente no es el único lugar del mundo privilegiado por el astro rey. ¿Por qué precisamente de Andalucía? En Almería, una panorámica aérea nos muestra la escalofriante visión de 25.000 hectáreas del mar de plásticos donde se producen las hortalizas que después viajarán por toda Europa.  El denominado “Milagro de Almería” consiste en hacer crecer las hortalizas en un pedazo de lana mineral, regarlas con ayuda de la más moderna tecnología, y transportarlas después a  toda Europa. Cada europeo come al año diez kilos de verduras regadas artificialmente en invernaderos del sur de España, a pesar de la escasez de agua..... el documental Wagenhofer recorre una serie de países donde la producción de alimentos o bien ha sido industrializada o se encuentra en proceso de serlo, con la finalidad de abrir los ojos del consumidor sobre una realidad que no siempre resulta tangible.

El documental recorre Francia, España, Rumanía, Suiza, Brasil y Austria para mostrar las descompensaciones entre unos y otros, mostrando la escasez dentro de la abundancia, y las grandes diferencias de acceso a los alimentos.Ofrece una visión del proceso de producción de nuestra comida a la vez que responde a la pregunta: qué tiene que ver con todos nosotros el hambre en el mundo, por ejemplo:

La cantidad de pan que cada día no se vende en Viena y por tanto es devuelto para tirarlo (cada año se desechan 2 millones de kilos de pan perfectamente comestible) podría abastecer a la segunda ciudad más grande de Austria, Graz.

Unas 350.000 hectáreas de tierra agrícola, sobre todo en Latino América, se utilizan para cultivar soja y alimentar así el ganado austriaco mientras en los países de origen la población pasa hambre.

“Los países ricos, la UE y los EEUU, pagan a sus agricultores subvenciones para la producción y la exportación de sus productos. El importe total de las subvenciones alcanzó el año pasado los 349 millardos de $. (Un millardo son mil millones). Esto implica la destrucción de la agricultura en todo el hemisferio sur, donde esta constituye prácticamente el único recurso de supervivencia: los agricultores locales no tienen ninguna posibilidad de competir con los precios de los productos subvencionados, ni aún trabajando 18 horas al día, por lo que la única posibilidad que les resta es emigrar, poniendo en peligro su vida en el estrecho de Gibraltar, y dejarse explotar allí donde llegan, en circunstancias infrahumanas”, informa Jean Ziegler, relator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, que informa al espectador sobre cómo el trigo para producir el pan de la India viene del extranjero, cuando según los datos de las Naciones Unidas, cuenta con más 200 millones de personas que sufren malnutrición crónica”.

En Brasil, el biólogo Vincent José Puhl nos relata cómo se sigue destruyendo la selva amazónica para plantar cultivos de soja, que darán de comer a los animales de las granjas industriales de China, Japón y Europa, mientras un elevado porcentaje de la población pasa hambre.

Al otro lado del Atlántico, de vuelta en Suiza, Jean Ziegler afirma:

“Cada día mueren 100.000 personas de hambre o de enfermedades provocadas por la malnutrición. Cada 5 segundos muere de hambre un niño de edad inferior a 10 años, cada cuatro minutos alguien pierde la visión por la falta de vitamina A. Y el año pasado, el informe anual sobre los alimentos en el mundo, World Food Report, afirmaba que 842 millones de personas sufrían malnutrición grave permanente. El año anterior habían sido 826 millones. La cifra de las víctimas aumenta constantemente, el World Food Report afirma asimismo que la agricultura actual podría alimentar sin problemas a 12 millardos de personas. Esto significa que cada niño que muere de hambre hoy es asesinado”.

En resumen la película que te proponemos  plantea como el mercado del hambre genera injusticias y contaminación. Denuncia el empleo peligroso de técnicas genéticas y las manipulaciones políticas. No es tanto, como se ha podido ver otras veces, el transporte de los animales, la cría en batería, el timo de las subvenciones, las vacas locas o la gripe aviar las que se señalan en este grito de alarma contra la comida basura, sino más bien la filosofía de los extremistas del consumo y del libre intercambio.

Porque,  ¿qué es un mercado libre si está prácticamente monopolizado por los cincuenta mayores grupos mundiales? Al final de la película, el austriaco Meter Brabeck, Director General de Nestlé(líder mundial del sector de agua en botella), se opone a la “opinión extrema” de las ONG que quieren que se reconozca el agua cómo un derecho público(“Como seres humanos, tienen derecho a tener agua”) y, sin atisbo de rubor, defiende su tesis.”El agua es un alimento, debería tener un valor de mercado…”

Como advierte uno de los entrevistados, luego de mostrar la dolorosa realidad de algunos agricultores que trabajan con los mismos medios que en la Edad Media, para que algunos podamos comer bien, otros deben morir de hambre. Ese es el lema que esconde el complejo proceso industrial de los alimentos que llegan a cualquier supermercado. «Nosotros Alimentamos el Mundo» traslada a la sociedad una mirada certera sobre la capacidad que tiene el capitalismo para transformarnos en canívales del planeta y de nosotros mismos. Un recorrido sorprendente sobre los modos de producción alimentaria y las formas de consumo, tras lo que emergen las consecuencias arrojando un dramático saldo. Una película sobre la escasez dentro de la abundancia. Con sus imágenes inolvidables, la película nos informa sobre la producción de nuestra comida y nos dice por qué tenemos algo que ver con el hambre en el mundo.

Os espero, y no olvideis: "Cada segundo se muere un niño de hambre. Un niño que muere de hambre es realmente un asesinato”.

Carpi

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