Grandes figuras del cine: Charlot
Charles Spencer Chaplin era hijo de una pareja de actores de variedades de origen judío. Cuando nació el padre, había abandonado el hogar en pos de su afición alcohólica, y la madre se vio obligada a mantener por sí sola a sus hijos Sydney y Charles. En 1894, a los 5 años durante una función la madre perdió la voz y el empresario envió a escena al pequeño Charles, que imitó la voz , ese fue su debut artístico.
En 1896 la madre fue recluida en un manicomio, Charlie empezo a trabajar con un grupo de actores juveniles que hacían giras por los pueblos. Más tarde formó parte de otras compañías ambulantes. En 1913 comenzó a trabajar en Hollywood, sus caracterizaciones eran sólo esbozos del vagabundo ingenuo y sentimental que le daría fama en todo el mundo, pero como Chaplin interpretaba en cada uno un oficio o situación distinta, se los bautizaría luego como Charlot bailarín, Charlot camarero, Charlot de conquista, Charlot ladrón elegante, etc..El éxito fue arrollador, y en 1915 se fue a la productora Essanay donde Chaplin escribió y dirigió los catorce films que rodó ese año. Tenían ya una duración de dos rollos, una trama más complicada que introducía toques románticos y melancólicos en la receta humorística, y un guión meticulosamente estructurado y ensayado. Chaplin era el protagonista absoluto destaca sobre todo The Tramp (El vagabundo), en la que redondeaba el personaje que luego se conocería como Charlot. Él mismo contaría después que fue escogiendo casi al azar -como lo haría un vagabundo real- el sombrero, el bastón, los anchos pantalones, la chaqueta estrecha y los zapatones. El resultado fue el atuendo más famoso y perdurable en la historia del cine. Este personaje le dio fama universal, un hombre de maneras refinadas, vestido con una estrecha chaqueta, pantalones y zapatos más grandes de su talla, un sombrero bombín, un bastón y un característico bigote con un inconfundible caminar oscilante, una acentuada emotividad sentimental, y un desencanto melancólico frente a la impiedad y a la injusticia de la sociedad moderna
A principios de 1918 la First National contrató a Charlie Chaplin por la cifra récord de un millón de dólares anuales. Fue también el año de la primera de sus bodas con jovencitas casi adolescentes. En 1919 Chaplin, Pickford y Fairbanks, junto al director David W. Griffith constituyen la productora independiente United Artists, con ella creó su gran trilogía final del personaje de Charlot, rodando en 1925 The Gold Rush (La quimera del oro). Dos años más tarde estrenó City Lights (Luces de la ciudad), paradigma de la ternura y la desolación de su alter ego cinematográfico, con inclusión de escenas sonoras y música de Chaplin y en 1933 Modern Times (Tiempos modernos), es la última película en la que aparece Charlot como personaje mostrando una ácida parábola sobre el maquinismo industrial y las miserias del capitalismo. Los sectores más reaccionarios y puritanos de Estados Unidos se enfurecieron con esta película, que es considerada una de las obras maestras de la historia del cine.

Al desatarse la guerra y la invasión alemana sobre Europa, Chaplin filmó, en 1940, The Great Dictator (El gran dictador), una divertida y feroz parodia contra el nazi-fascismo alemán y, por extensión, contra todos los fascismos y dictaduras, en la que el actor se desdoblaba en un Charlot transformado en peluquero judío y un Hitler mitómano y paranoico que anunciaba la disposición de Chaplin a encarnar nuevos roles, sin bombín ni zapatones.
En ésta, Chaplin juega a representar dos personajes, el del dictador y el del barbero judío, a quien confunden con aquél. Adenoid Hynkel, como nombra a su personaje, en una clara parodia de Adolf Hitler, y la magnífica interpretación de Jack Oakie como Benzino Napoloni, evidente parodia de Benito Mussolini, son sencillamente geniales, en su última escena el personaje del barbero lanza un discurso, en el que Chaplin evidencia sus deseos de paz para Europa y de construir un mundo mejor:
«Lo lamento, pero yo no quiero ser un emperador, ése no es mi negocio, no quiero gobernar o conquistar a alguien. Me gustaría ayudar a todos si fuera posible: a los judíos y a los gentiles, a los negros y a los blancos. Todos deberíamos querer ayudarnos, así son los seres humanos. Queremos vivir con la felicidad del otro, no con su angustia. No queremos odiarnos y despreciarnos. En este mundo hay sitio para todos, y la tierra es rica y puede proveer a todos. El camino de la vida podría ser libre y hermoso...»
Charles Chaplin por la crítica social de su obra fue perseguido por el maccarthismo. En el año 1947, el Comité de Actividades Antiamericanas empezó a presionar a la fiscalía para que deportara a Chaplin, «cuya vida en Hollywood contribuye a destruir la fibra moral de América». El 17 de septiembre de 1952, el fiscal general de Estados Unidos dio instrucciones a inmigración para retener a Chaplin, su esposa y varios de sus hijos, cuando viajaban en el Queen Elizabeth para asistir al estreno de Candilejas en Europa, hasta que las leyes norteamericanas decidiesen si debía ser expulsado. Lo acusaron formalmente de «pertenecer al Partido Comunista, así como de graves delitos contra la moralidad y de formular declaraciones que demuestran una actitud hostil y de menosprecio hacia el país gracias a cuya hospitalidad se ha enriquecido», por ello se instaló en Europa. En 1952 rodó en Londres Limeligh (Candilejas), magnífica y sentimental rememoración de sus días de cómico ambulante, y dos años más tarde recibió el Premio Internacional de la Paz. En 1957 rodó A King in New York (Un rey en Nueva York), en la que parodiaba a EE.UU. y la paranoia que le llevó al exilio.
En 1966 rodó su última película, La condesa de Hong Kong, protagonizada por Marlon Brando y Sofia Loren, tras la que se mantuvo alejado del mundo cinematográfico hasta su fallecimiento el 25 de diciembre de 1977, a la edad de 88 años.
Puedes ver un video sobre su biografia en http://video.google.com/videoplay?docid=9169350142827581729&ei=KvNVS6ODKoOm-AaVuvn8AQ&q=charlot#docid=-4099284713949042238


